Introducción

La importancia de los huertos escolares Clic para tuitear

Muchas personas piensan que en la escuela sólo se aprende dentro del aula. Ahora nos damos cuenta de que el entorno general de la escuela afecta al desarrollo de los niños.

Los terrenos de las escuelas son:

  • Una fuente de alimentos para mejorar la dieta de los niños y su salud;
  • Una fuente de influencias saludables (agua potable, actividad física, letrinas o retretes higiénicos, lavabos y almuerzos escolares);
  • Un lugar para aprender (sobre la naturaleza, la agricultura y la nutrición);
  • Un lugar para el disfrute y el esparcimiento (flores, arbustos, sombra, áreas de juegos y lugares donde se consumen las comidas);
  • Una lección constante sobre el media ambiente y un motivo de orgullo por la propia escuela.

El asfalto, la tierra sea, el barro y los terrenos baldíos se transforman en campos verdes, en laboratorios al aire libre, en parcelas para el cultivo de hortalizas, en jardines de hierba, en espacios para juegos y en áreas de estudio. Los huertos escolares están liderando estos cambios.

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El manual del huerto escolar

El manual del huerto escolar se basa en experiencias de creación y manejo de huertos escolares llevadas a cabo en todo el mundo.

¿Para quién es este manual?

Este manual es para toda persona interesada en iniciar o mejorar un huerto escolar, en particular si pretende cultivar buenos alimentos y aprender a comercializar productos del huerto. Por ejemplo, para un profesor, el administrador de un huerto, o un grupo de maestros, padres y miembros de la comunidad de una escuela o de diferentes escuelas.

¿Cuál es el rango de edad de los alumnos?

El rango de edad propuesto para los alumnos es de 9 a 14 años. en el caso de que se mencione a “alumnos mas jóvenes”, esto significa alumnos de 9 a 11 años, y “alumnos mayores”, alumnos de 12 a 14 años. Por consiguiente, los niños fuera de este rango etario no pueden participar en las actividades propuestas; siempre hay algo que los muy pequeños pueden hacer, y los estudiantes mayores pueden, por supuesto, ayudar con todo tipo de tareas, incluyendo la dirección del trabajo.

¿En qué consiste el manual?

El manual guiará al lector a través de todos los pasos a planificar un proyecto de huerto: decidir el objetivo del huerto; planificar cómo obtener ayuda y aprender a preparar el sitio para el cultivo. Hay secciones sobre cómo organizar el trabajo, y se dedica un capítulo aparte a la motivación. En los apéndices hay notas de horticultura y fichas sobre nutrición y sobre algunos cultivos comunes. El propósito del manual no es dar sugerencias de horticultura muy detalladas para todas las situaciones. Para ello se necesitará consultar a expertos locales. En cada capítulo tanbién se ofrecen:

  • Consejos prácticos, incluyendo modos de interesar a los niños, a las familias, a los colaboradores y a la comunidad;
  • Indicaciones sobre materiales informativos, como informes y carteles.

Resúmenes de lecciones

Los Capítulos 3 a 10 incluyen resúmenes de lecciones para desarrollar en el aula. Están destinadas a niños entre los 9 y los 14 años, y complementan y apoyan las actividades de horticultura. No sólo se centran en los conocimientos y las capacidades, sino también en la concienciación, las aptitudes para la vida, las actitudes y el comportamiento habitual. Las clases de horticultura tienen un enorme valor educativo. Vinculan la teoría con la práctica, refuerzan el aprendizaje en el aula con la práctica y la observación, y viceversa, y deberían formar parte del programa de clases, además del tiempo dedicado al trabajo en el huerto.

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Los huertos escolares a través del mundo Clic para tuitear

Los niños aprenden haciendo Sligoville es una comunidad agrícola que fue la primera aldea libre de Jamaica, después de que se aboliera la esclavitud. De esta escuela para todas las edades se ha dicho que es la escuela «que más ha sensibilizado respecto al medio ambiente» en Jamaica.

La directora del colegio apoya mucho el huerto porque cree que los niños aprenden haciendo. Los alumnos adquieren habilidades que después pueden usar; los maestros encuentran nuevas maneras de enseñar, y todos obtienen alimentos deliciosos y nutritivos. La mayoría de los empleados son horticultores con mucha experiencia y hay una asociación de padres y maestros muy activa.
Cada curso maneja una pequeña parcela con unos pocos cultivos, como zanahorias, maíz y tomillo. Los niños mayores cultivan en algo menos de media hectárea diversas hortalizas e hileras de plátano grande (plátano macho), banana y cacao. También tienen pollos, conejos y cabras. En el huerto se practica una agricultura completamente orgánica.

Los niños comen muchos alimentos provenientes del huerto y llevan algunos de éstos a sus hogares. Una parte de los alimentos se cocina en el comedor del colegio y otra se vende a la comunidad. Todos los años, un proyecto interdisciplinario se centra en un alimento determinado.

Un año los niños investigaron sobre el maíz, cultivaron muestras y también crearon canciones, muñecos y poemas. Su libro El maíz en la clase se tradujo a 84 idiomas y también se adaptó a la radio. (C. Power, comunicación personal, 2003; Bruce, 1998) Los huérfanos del SIDA se ayudan a sí mismos En el norte de Zambia, en el pueblo de Mansa, la iglesia Adventista del Séptimo Día abrió un pequeño orfanato para los huérfanos del SIDA con apoyo del Rotary Club y del Gobierno de Zambia.

Para proveer de comida a los niños, estas instituciones crearon un huerto de una extensión de media hectárea, que los mismos niños cultivan bajo la supervisión de un cualificado horticultor voluntario. Un pequeño apoyo económico de la FAO les proporcionó las semillas, herramientas y un sistema de riego por goteo. Hoy, el huerto está floreciente y produce berenjenas, arvejas, maíz, pimientos, soja, boniatos, tomates y pollos. «Son completamente autosuficientes respecto a las hortalizas, el maíz y los pollos –dice Karel Callens, una nutricionista de la FAO–. Están produciendo un excedente suficiente para venderlo en el mercado, y reinvierten lo que obtienen del huerto.» Los niños también están aprendiendo a trabajar en equipo y están adquiriendo conocimientos de agricultura y cría de animales que les ayudarán a subsistir el resto de sus vidas. «Es un beneficio considerable producido con una  inversión pequeña », dice Karel Callens. (FAO Telefood, 2004a)

Los conocimientos y prácticas adquiridos en los huertos escolares se transfieren a los hogares de los niños En Trincomalee, en Sri Lanka, la inseguridad alimentaria representó un grave problema después de los disturbios civiles y de la guerra. En las escuelas se formaron clubes agrícolas compuestos por ocho estudiantes y un profesor. El Departamento de Agricultura proporcionó capacitación básica en agricultura. En los recintos de las escuelas se han creado viveros de plantas y hortalizas, y las plantas de semillero se venden a los hogares. Los conocimientos y la práctica se transfieren a los hogares: los alumnos cultivan sus propias plántulas en casa y trasmiten a sus amigos y familias la información de cómo cultivarlas.

Los alumnos afirman haber obtenido conocimientos, habilidades prácticas y oportunidades de autoempleo.
(Wanasinghe, 2003) Diferentes actividades y una variedad de aprendizajes La escuela Manorbier de Gales, en el
Reino Unido, está en un área económicamente deprimida, con un alto índice de desempleo. A pesar de que se encuentra en una zona rural, a algunos niños la escuela proporciona una primera experiencia en materia de
horticultura.

En el huerto hay hierbas aromáticas, flores, un área de juegos, un gran manzano, un pequeño bosque y un estanque para estudiar la vida silvestre. Se cultivan alubias, tomates, girasoles y puerros (el emblema nacional de Gales). Toda la escuela ha trazado un mosaico de cantos rodados en la entrada, con un segmento para cada curso.

Se procura que el huerto pertenezca a los niños y que ellos puedan dirigirlo. Los niños se ofrecen a hacer de «monitores de huerto» durante una semana. Cada curso tiene una responsabilidad. Por ejemplo, el curso de los preescolares cuida las flores, y los niños mayores deben vigilar el estanque.

El Club del Huerto se reúne una vez a la semana después de terminar las clases. El huerto se utiliza para aprender mediante experiencias directas en clases de ciencias y estudios ambientales, matemáticas, literatura y arte. (J. Greenhouse y L. Carr, comunicación personal, 2003)


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