Biocontroladores. Control de plagas en agricultura orgánica.

Breve introducción a lo que son los biocontroladores, clasificación de bacterias, hongos y virus para el control de plagas en los cultivos.
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Biocontroladores se definen como productos de origen no sintético usados para el control de plagas en los cultivos. Son sinónimos de biocontrolador los términos bioplaguicida e insecticida orgánico, ecológico o biológico.

Biocontroladores. Concepto e importancia

Un biocontrolador o bioplaguicida se puede definir como un organismo vivo (hongo, bacteria, virus) capaz de repeler, matar o inhibir el desarrollo de insectos, ácaros, gasterópodos, nematodos y patógenos. También puede ser una sustancia química que estando presente en una determinada planta o animal puede desempeñar las mismas funciones.

De manera general el término biocontrolador o bioplaguicida se emplea para cualquier compuesto de origen vegetal, animal o mineral que una vez formulado se puede aplicar eficazmente contra insectos, ácaros, nematodos, gasterópodos o patógenos plaga que atacan los cultivos tanto en el campo como en los sitios donde se almacenan productos agrícolas.

Cuando la cantidad de insectos o microorganismos perjudiciales aumenta aparecen muchos otros microorganismos que regulan esas poblaciones. Su uso es la alternativa más adecuada al uso de plaguicidas químicos.

Los hongos, las bacterias y los virus tienen un gran potencial en la biotecnología agrícola para el control biológico de las plagas y constituyen una opción para evitar los plaguicidas químicos, cada vez más cuestionados por sus efectos dañinos en el medioambiente y la salud de productores y consumidores.

También se consideran como biocontroladores los productos provenientes de plantas y animales.

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Clasificación de los Biocontroladores.

Los biocontroladores o bioplaguicidas se clasifican de la siguiente manera:

Biocontroladores a base de microorganismos entomopatógenos se dividen:

  1. Bacterias entomopatógenas.
  • Bacillus thuringiensis.
  • Bacillus sphaericus.
  • Bacillus popilliae.
  1. Hongos entomapatógenos. 
  • Beauveria bassiana.
  • Metarhizium anisopliae.
  • Lecanicillium lecanii (antes Verticillium lecanii).
  • Isaria fumosorosea (antes Paecilomyces fumosoroseus)
  • Paecilomyces lilacinus.
  1. Virus entomapatógenos.
  • Baculovirus phthorimaea.
  • Virus de la Poliedrosis Nuclear.

Recomendación: Aprenda a reproducir hongos entomapatógenos.

Biocontroladores a base de microorganismos antagónicos se dividen:

  1. Bacterias antagónicas.
  • Bacillus spp.
  • Bacillus subtilis.
  • Pseudomonas spp.
  • Pseudomonas fluorescens.
  1. Hongos antagónicos.
  • Trichoderma spp.
  • Gliocladium spp.

Recomendación: Aprenda a reproducir Bacillis subtilis y hongo trichoderma.

Recomendaciones para la aplicación de biocontroladores a base de hongos, bacterias y virus.

Las aplicaciones de biocontroladores a base de bacterias, hongos y virus entomopatógenos para el control de insectos, ácaros y nematodos plaga deberán hacerse observando las siguientes recomendaciones:

  • Deben realizarse con diluciones en agua limpia ya sea al follaje de los cultivos afectados o en drench al suelo.
  • Es importante que se haga una premezcla del biocontrolador a aplicarse en una cantidad reducida de agua (2 a 3 litros) para asegurar una dilución adecuada en el volumen de agua que se va a aplicar al campo.
  • La mayor agresividad de un hongo entomopatógeno está condicionada por su concentración en términos de conidias o UFC por gramo o ml de sustrato. Por ejemplo, un agente biológico con una concentración de 1 × 108 UFC / g o l de sustrato es más agresivo en su actividad biocontroladora que un agente que tenga una concentración de 1 × 104 UFC.
  • En cualquiera de los casos (reproducción por vía seca o por vía húmeda) se debe usar una bomba de aspersión, evitando que esta haya sido utilizada para aplicar plaguicidas químico-sintéticos (fungicidas). Las aplicaciones con bombas de mochila implican un gasto de agua equivalente a 400 l/ha y a 30 l/ha cuando se realizan por vía aérea.
  • Se deben realizar en la mañana o en la tarde cuando existan alta humedad y temperatura en el ambiente, evitando la elevada radiación solar para prevenir que los rayos UV desactiven la actividad micótica.
  • Deben hacerse cuando haya una mayor cantidad de larvas pequeñas pues estas son las más susceptibles.
  • Deben utilizarse equipos limpios y libres de residuos tóxicos y el pH del agua debe estar entre 5 y 6.
  • Es recomendable usar adherentes para extender la vida del producto. Se recomienda aplicar un adherente o 250 ml de leche o suero de leche por bomba de 20 l.
  • Cuando se utiliza Beauveria bassiana o Metarhizium anisopliae se deben hacer tres aplicaciones foliares con intervalos de cuatro días, utilizando equipos convencionales o de ultrabajo volumen. Estos bioproductos también se pueden aplicar en trampas utilizando atrayentes impregnados con ellos.
  • En el caso de los virus entomopatógenos, estos se expenden en forma líquida y polvo seco para espolvorear. Muchas de las presentaciones de virus deben ser almacenadas a temperaturas de 4 °C.
  • Se recomienda hacer las mezclas en la sombra para evitar que se inactiven por la acción de los rayos UV. El virus congelado debe mezclarse con agua hasta que se disuelva. Para las aplicaciones se puede utilizar cualquier equipo convencional.
  • Los agentes antagónicos se expenden como polvos humedecibles, polvo seco, formulaciones en aceite y encapsulados.
  • Cuando se utilizan para el control de hongos del suelo pueden mezclarse con materia orgánica u otras enmiendas que se utilizan como fertilizantes, tal como se hace con los inoculantes bacterianos usados como biofertilizantes. También se los puede aplicar en diluciones vía drench, por fertirriego, en aspersiones foliares y en aspersiones ambientales bajo condiciones protegidas.
  • Aunque estos biocontroladores no son tóxicos, siempre será necesario que los operadores en campo encargados de aplicarlos se protejan debidamente la boca, los ojos, los oídos y las manos utilizando mascarilla, gafas, protectores de oídos y guantes, a fin de evitar algún tipo de reacción desagradable, pues estos biopreparados contienen microorganismos vivos que con la humedad y la temperatura del organismo humano pueden empezar a actuar causando molestias como comezón y estornudos. Si esto sucediera será necesario lavarse con abundante agua y jabón.

Almacenamiento de los biocontroladores a base de microorganismos

Actualmente no se han logrado productos para biocontrol que sean estables por más de dos años con una base económica racional. Sin embargo la opción tecnológica de concentrar y separar esporas desarrolladas en sustratos sólidos está siendo cada vez más usada.

El empacado es esencial para garantizar una humedad relativa baja del producto, así como una temperatura inferior a 20 °C para tener un preparado aceptable por un período de 3 a 6 meses. Estos dos parámetros son los que más influyen en la viabilidad de los propágalos durante el almacenaje. La refrigeración de las esporas a 5 °C y humedades relativas menores al 1 % son posibles tecnológicamente pero no económicamente, por lo que estos parámetros se ajustan al máximo nivel de acuerdo a la supervivencia lograda, en función del costo real asumible por cada productor.

La biodegradabilidad del producto también está muy influenciada por la humedad y la temperatura, de forma que se debe definir un rango permisible de contaminantes que sea tolerable. Además hay formulaciones que son dañinas en almacenaje a mediano plazo como el caso de los aceites vegetales que dañan la pared de la espora y la vuelven no viable en pocas semanas.

Muchos productores reconocidos almacenan esporas y formulan el producto de acuerdo a la demanda del mercado para pequeñas granjas (fincas). El método más aconsejable es extraer con aceites vegetales las esporas y vender este formulado al productor agrícola o comercializar el preparado seco y empacado, sin ningún otro proceso posterior, listo para aplicar en solución acuosa con algún agente tensoactivo no agresivo (Claro 2006).


Fuente: Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y acuacultura del Ecuador.

Autor: Manuel B. Suquilanda Valdivieso

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