Medidas para la conservación del suelo. Consejos profesionales.

La restauración y el mantenimiento de la capacidad productiva del suelo a través de medidas conservacionistas son fundamentales para mejorar la producción agrícola.
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Medidas para la conservación del suelo

CÓMO EVITAR LOS RIESGOS DE EROSIÓN

No se puede concebir un buen programa de Manejo Agroecológico de Suelos (MAS) si no se reducen los riesgos de erosión, especialmente en las zonas de ladera donde los suelos empinados, con poca vegetación o desnudos son afectados por las lluvias que arrastran todo el material fértil de la capa arable ocasionando una intensa erosión hídrica.

La restauración y el mantenimiento de la capacidad productiva del suelo a través de medidas conservacionistas son fundamentales para mejorar la producción agrícola. Una vez protegido el terreno con obras físicas, se debe iniciar la recuperación de la capacidad productiva por medio de la aplicación de medidas o prácticas agronómicas y mecánicas.

PRÁCTICAS AGRONÓMICAS DE CONSERVACIÓN DE SUELOS

Las medidas agronómicas de conservación de suelos permiten principalmente el aumento de su capacidad productiva mediante sistemas de manejo directo. Estas medidas incluyen prácticas de preparación del terreno que se realizan para aumentar la producción pero que además reducen la escorrentía (agua de lluvia que se desplaza por la superficie del terreno) y la erosión. También contribuyen directamente a mejorar la textura, porosidad y fertilidad del suelo.

A continuación se describen algunas prácticas agronómicas recomendadas para evitar la erosión.

Labranza

Se refiere a la manipulación mecánica de los suelos con el fin de mantenerlos en condiciones óptimas para el desarrollo de los cultivos. Es una práctica agrícola tan antigua como la agricultura misma. La labranza incluye el conjunto de operaciones que se realizan en el terreno para introducir modificaciones físicas en su estado natural con los siguientes objetivos:

  • Preparar la cama de la semilla para favorecer su germinación y establecimiento.
  • Incorporar abonos, fertilizantes y enmiendas.
  • Controlar la aparición de hierbas indeseadas (malezas) y plagas.
  • Aumentar la infiltración y la penetración de las raíces en el suelo.
  • Preparar el suelo para prácticas como el riego y el drenaje.
  • Controlar la erosión.

Entre los principales tipos de labranza se encuentran los siguientes:

  1. Labranza reducida

Se refiere a varias modalidades como la disminución del número de pases, la sustitución de implementos que deterioran más el suelo o requieren mayor potencia mecánica por otros de menor impacto. Se realizan los surcos a nivel, lo que permite cultivar en terrenos poco aptos.

  1. Labranza vertical

Se utilizan únicamente implementos diseñados para realizar cortes verticales en el suelo con arados de cincel.

  1. Labranza sobre cubierta (mulch)

Tiene como objetivo realizar operaciones de control de malezas y preparar la cama de siembra de manera que se puedan mantener altos niveles de residuos en superficie.

  1. Labranza cero (siembra directa)

Consiste en la siembra de cultivos sin preparar cama de semillas y sin alterar el suelo, salvo lo necesario para colocar la semilla.

  1. Labranza sobre camellones

Consiste en la práctica de cultivos en laderas sobre camellones permanentes que pueden ser establecidos a partir de restos de cosechas.

Aplicación de abonos orgánicos

La incorporación de materiales de origen orgánico mejora las propiedades físicas y químicas del suelo. La materia orgánica (MO) es una enmienda relativamente completa ya que contiene casi todos los elementos importantes para las plantas. Existen varios tipos de abonos orgánicos y enmiendas que pueden aplicarse a los suelos después de analizarlos.

Es recomendable incorporar los residuos de los cultivos que quedan en el campo después de la cosecha. Este material retiene una parte de los nutrientes extraídos del suelo y absorbidos por la planta durante su desarrollo. Generalmente tiene una mayor cantidad de materia fibrosa y una menor cantidad de materia verde, es decir más carbono y menos nitrógeno, lo que inhibe su rápida descomposición.

La incorporación de abonos orgánicos y harinas de rocas es necesaria además para mejorar la fertilidad del suelo.

Rotación de cultivos

Es la sucesión de cultivos diferentes en ciclos continuos en una determinada área de terreno. Sus principales objetivos son:

  • Lograr una ocupación máxima del suelo en espacio y tiempo.
  • Mantener una cobertura permanente para disminuir los riesgos de erosión.
  • Mantener y mejorar la fertilidad del suelo.
  • Ayudar a prevenir la incidencia de plagas.
  • Reducir los efectos negativos del clima.

Los principios de una buena rotación de cultivos son los siguientes:

  1. hacer siembras precoces (tempranas) y con alta densidad, y realizar una buena fertilización para permitir una cobertura rápida;
  2. elegir el cultivo más denso para la época de mayor precipitación;
  3. propiciar el crecimiento alternado de cultivos con diferentes profundidades del sistema radicular (por ejemplo, zanahorias, remolachas y rábanos con lechuga, acelga y brócoli; yuca, camote, malanga, papa y oca con melloco, fréjol y haba, etc.);
  4. alternar cultivos agotadores del suelo como los cereales (maíz, trigo y cebada) con cultivos que mejoren la fertilidad como las leguminosas (fréjol, haba, lenteja).

Cultivos múltiples

Consiste en la utilización de la tierra para más de un cultivo en el año. La modalidad más interesante de este sistema de explotación consiste en intercalar varios cultivos en una unidad de terreno. Este tipo de operación recibe el nombre de cultivos asociados y ya era practicada por los pueblos originarios antes de la llegada de los españoles.

Las premisas fundamentales para una buena selección de cultivos asociados como práctica de producción agrícola y conservación de suelos son las siguientes:

  1. que los cultivos a intercalar presenten rangos amplios de variabilidad en sus períodos de crecimiento para aprovechar el tiempo de manera más eficiente.
  2. que se seleccionen cultivos diferentes en cuanto a sus características botánicas y fisiológicas con el fin de utilizar mejor el espacio y disminuir el riesgo de aparición de plagas.
  3. que se escojan las mejores variedades de los diferentes cultivos y las mejores épocas de siembra.

Abonos verdes

Esta práctica consiste en sembrar una determinada especie vegetal en un terreno con la única finalidad de incorporarla al suelo para mejorar sus condiciones físicas y químicas.

Los objetivos de la siembra de abonos verdes son los siguientes:

  • Incorporar materia orgánica (MO).
  • Mantener y mejorar la fertilidad del suelo.
  • Disminuir la escorrentía, la erosión y mejorar la infiltración.
  • Aumentar la capacidad de retención de humedad.
  • Mejorar la agregación y la estructura del suelo.

Algunas de las características que deben tener las especies utilizadas como abono verde son las siguientes:

  1. Ser principalmente leguminosas ya que estas incorporan nitrógeno al suelo a partir de la atmósfera y de las plantas.
  2. Ser de consistencia suculenta y no leñosas para acelerar la descomposición y lograr una rápida mineralización.
  3. Tener un vigoroso desarrollo foliar para incorporar una mayor cantidad de MO verde por unidad de superficie.
  4. Tener un tamaño adecuado para facilitar su incorporación en forma manual o con maquinaria convencional.
  5. Ser de rápido crecimiento.

Cultivos de cobertura

Esta práctica consiste en establecer una cubierta vegetal densa, generalmente de gramíneas o de plantas herbáceas, una vez cosechado el cultivo principal para prevenir la erosión. Algunos cultivos de cobertura pueden cumplir un doble propósito: proteger el suelo después de la cosecha y servir de abono verde posteriormente. Se pueden asociar con mulch vivo.

Los objetivos de la siembra de cultivos de cobertura son los siguientes:

  • Desarrollar una cobertura vegetal densa para proteger el suelo después de cosechar el cultivo principal.
  • Reducir el escurrimiento superficial e incrementar la infiltración.
  • Proporcionar un pasto artificial útil como fuente adicional de pastoreo.
  • Ser incorporado eventualmente como abono verde.

Los cultivos de cobertura pueden establecerse en los siguientes casos:

  1. en plantaciones arbóreas permanentes (entre hileras y plantas): coberturas permanentes (como alfalfa) o periódicas (como fréjol, trébol o crotalaria).
  2. en cultivos anuales: semillas de pasto o leguminosas mezcladas con cultivos anuales como sorgo.

Barreras vivas

Son hileras de plantas perennes o de larga vida, densas, sembradas en dirección perpendicular o transversal a la pendiente (según la inclinación del terreno), a la dirección del viento o en contorno. Esta práctica tiene como objetivo disminuir el poder erosivo del escurrimiento o contener las partículas desprendidas por la erosión eólica. Los principales objetivos de las barreras vivas son los siguientes:

  • Detener el escurrimiento.
  • Proteger de la sedimentación obras estructurales como canales de desviación, zanjas de absorción y acequias de laderas.
  • Servir para la construcción de terrazas de formación lenta.

Las especies que se escojan para formar las barreras vivas deben constituir plantaciones arbóreas permanentes a fin de reducir la infiltración y el escurrimiento del agua, por lo que deben tener las siguientes características:

  1. ser de rápido crecimiento;
  2. tener una conformación densa y formar hileras continuas o casi continuas;
  3. ser bajas para que no hagan sombra;
  4. tener larga vida, es decir ser perennes;
  5. reproducirse de manera asexual (estacas, rizomas, esquejes o bulbos) para prevenir la invasión de malezas en los campos de cultivo.

Cultivos en fajas

Esta práctica consiste en alternar fajas o franjas de cultivos de escarda o limpios (papa, maíz) con otras de cultivos densos (quinua, trigo, cebada), siguiendo un programa de rotación.

El cultivo en fajas es una práctica agronómica que se puede llevar a cabo en terrenos con posibilidad de mecanización. Se adapta a terrenos tanto de ladera como planos o casi planos. Los protege contra la erosión debido a que las fajas donde se desarrollan los cultivos densos disminuyen el impacto de la lluvia, aumentan la infiltración y reducen la escorrentía que afectaría a la faja de cultivo limpio ubicado inmediatamente debajo. Algunos tipos de cultivos en fajas son los siguientes:

  • Fajas en contorno y en rotación.
  • Fajas amortiguadoras.
  • Fajas en contraviento.
  • Fajas por fracciones.

Cultivo en contorno

Es una práctica que consiste en labrar el terreno, hacer surcos y sembrar el cultivo en dirección perpendicular a la pendiente, siguiendo las curvas de nivel. Es común en suelos con ligeras pendientes.

Los objetivos del cultivo en contorno son:

  • Reducir la velocidad del escurrimiento superficial.
  • Aumentar la infiltración.
  • Reducir la erosión.
  • Evitar la formación de surcos y cárcavas.

Cortinas rompevientos

Representan una práctica agroforestal muy conveniente y efectiva en áreas planas, áridas o semiáridas, donde los fuertes vientos afectan la producción agrícola. En áreas donde predomina el riego por aspersión las cortinas rompevientos contribuyen a mantener una aplicación más uniforme del agua evitando pérdidas que reduzcan la efectividad del sistema. También sirven como áreas verdes y refugios de fauna silvestre (foto 10).

Medidas para la conservación del suelo

Para el diseño de las cortinas rompevientos se deben tener en cuenta los siguientes criterios:

  1. Deben orientarse en dirección perpendicular a los vientos dominantes.
  2. Deben mantenerse cortinas permeables que permitan el paso de un 50 a 60 % del viento.
  3. Deben tener varias hileras de árboles, normalmente 5, de diferentes densidades y alturas dándoles una conformación transversal adecuada preferiblemente triangular o rectangular;
  4. Los caminos y aberturas para atravesar una cortina deben construirse en diagonal. Las aberturas rectas pueden aumentar la velocidad del viento hasta en un 140 %;
  5. El distanciamiento entre cortinas debe ser de aproximadamente 20 veces su altura, viento abajo. Se ha demostrado que una cortina ofrece una protección equivalente a 7 veces su altura viento arriba y 20 veces viento abajo.

PRÁCTICAS MECÁNICAS DE CONSERVACIÓN DE SUELOS

Se trata de obras de ingeniería realizadas para manejar y encauzar las aguas de escorrentía y controlar las remociones de masa del suelo. El manejo de las aguas de escorrentía pretende evitar que grandes volúmenes recorran distancias largas, acortándolas y evacuando el agua hacia lugares adecuados. Algunas prácticas buscan controlar los encharcamientos por medio de obras de drenaje.

Entre las prácticas mecánicas más comunes se pueden mencionar las siguientes:

Construcción de zanjas

Son canales angostos transversales a la pendiente trazados a un intervalo predeterminado siguiendo la curva de nivel. Se construyen con el propósito de interceptar las aguas de escorrentía para luego almacenarlas o evacuarlas de forma controlada. Reducen el grado de la pendiente disminuyendo el riesgo de erosión (foto 11).

Medidas para la conservación del suelo

Esta práctica debe emplearse en zonas de escasas lluvias o en suelos de textura gruesa o muy gruesa, sin estructura o con estructura débil con el fin de propiciar la infiltración y la retención de humedad. También se usa en suelos de textura fina, compactos y con baja capacidad de infiltración en regiones secas.

No se deben construir zanjas en suelos sueltos con capas interiores impermeables ni en zonas lluviosas, ya que si los suelos son de pendiente suave las zanjas ocasionan problemas de drenaje y si son de pendiente alta ocasionan deslizamientos, derrumbes o problemas de solifluxión. A continuación se detallan los tipos de zanjas más comunes:

 

  • Zanjas de absorción

Tienen como finalidad el almacenamiento temporal de las escorrentías superficiales para lograr la estabilización de los suelos. La absorción de la humedad permitirá que más adelante se reforeste sin limitaciones por la insuficiencia de agua. Esta práctica no modifica la pendiente del terreno pero sí su longitud real o efectiva.

  • Zanjas filtrantes

Son zanjas de poca profundidad, tienen menos de 1 m de largo y entre 0,45 y 0,80 m de ancho. Son excavadas en el terreno y recogen y distribuyen las aguas residuales en un lecho de tierra vegetal, grava y arena.

  • Zanjas de trinchera

Las zanjas de trinchera permiten retener grandes cantidades de agua de lluvia infiltrándola al subsuelo y posibilitando la recuperación o en muchos casos hasta el surgimiento de nuevos manantiales. Por ejemplo una zanja de 60 cm de profundidad por 60 cm de alto y 1 m de largo puede retener 360 litros de agua cada vez que se llena. Una hectárea con 400 metros lineales de zanjas de trinchera puede retener más de 140 000 litros de agua cada vez que las zanjas se llenan y esto ocurre varias veces durante la época de lluvias.

Construcción de terrazas

La construcción de terrazas es muy efectiva para controlar la erosión y es probablemente una de las obras más estéticas. Sin embargo debido a su costo relativamente alto y a que requiere suelos profundos, su aplicación se limita a condiciones más específicas que las zanjas.

A continuación se describen algunos tipos de terrazas:

  • Terrazas individuales

Son pequeñas plataformas circulares o redondas trazadas al tresbolillo. Al igual que las demás terrazas tienen un corte y un relleno pero no son continuas. Además de reducir la erosión, la terraza individual permite la captación y conservación de la humedad y un mejor aprovechamiento de los fertilizantes. Son obras complementarias que se usan con terrazas angostas o zanjas de ladera para la siembra de frutales u otros cultivos permanentes.

  • Terrazas angostas

Son plataformas continuas y de base estrecha trazadas de manera transversal a la pendiente para interceptar el agua de escorrentía. El agua captada se almacena en la plataforma para que se infiltre si está trazada a nivel o para que se evacúe lentamente a lugares debidamente protegidos cuando está trazada a desnivel. La plataforma o banco está formada por un corte y un relleno y tiene una pendiente inversa (figura 10).

Medidas para la conservación del suelo

  • Terrazas de banco

Son plataformas o bancos escalonados construidos de manera transversal a la pendiente y separados por taludes protegidos por vegetación. El ancho del banco varía con la pendiente, el cultivo y la profundidad del suelo (figura 11).

En la tabla 78 se muestran las distancias recomendadas para la construcción de terrazas de acuerdo a la pendiente del suelo.

Medidas para la conservación del suelo

Canales de desviación

Este tipo de construcciones se utilizan para interceptar, desviar y transportar el agua de escorrentía superficial proveniente de las zonas altas de la cuenca a otras áreas donde no causen ningún daño a cultivos o a la infraestructura, protegiendo así los cultivos o las zonas altamente erosionables. Se recomienda su uso en áreas de elevada precipitación para evitar la concentración y la alta velocidad del agua superficial sobre todo en zonas de pendiente fuerte o en zonas más planas con un nivel freático (agua subterránea) alto.

Barreras de piedras

La barrera de piedra es un tipo de barrera de materia muerta (colocación de piedras sobre el terreno) puesta en sentido transversal a la pendiente con el propósito de disminuir la velocidad del agua de escorrentía y a la vez propiciar la deposición de sedimentos gruesos. La gran abundancia de piedras en muchas zonas montañosas y la tradición de los agricultores de construir cercos de piedra hacen que este tipo de estructura tenga mucha importancia y aceptación como práctica de conservación de suelos.

Diques para el control de cárcavas

Estas obras de control y recuperación tienen el propósito de proteger el corte de la cabecera de la cárcava (pequeño surco excavado por las aguas de escorrentía) y al mismo tiempo reducir la velocidad del flujo de las corrientes esporádicas o intermitentes de la escorrentía, y disminuir la pendiente en el cauce. Muchas veces no son económicamente rentables si el área a proteger tiene poco potencial productivo. Sin embargo sirven para contrarrestar el progreso de la cárcava y proteger el resto del área contribuyente así como el área aguas abajo.

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